Gran Conversación

Todo está basado en evaluación, si cambias eso, cambias todo

autor:

Sanjay Fernandes

fecha:

July 15, 2021

lectura:

21 min

"Nuestro sistema educativo está basado en exámenes. Tenemos que cambiar la naturaleza de los exámenes. Actualmente se basa en preguntas a las que el estudiante debe saber las respuestas. Si lo cambias a preguntas que no tienen respuesta [...] todo el sistema cambiaría." - Sugata Mitra

Imagínate estar en la escuela, tú de 12 años y que tu profesora de Ciencias de la vida te diga que la pregunta que tienes que responder para pasar al siguiente nivel es   “¿Hay agua líquida en Marte?” La verdad es que nadie lo sabe, pero puedes usar el Internet y la discusión con tus compañeros para averiguarlo. ¿Te imaginas lo que un sistema educativo así podría ser? ¿Suena futurista?

Lo que estoy sugiriendo es que si los exámenes tuvieran este tipo de preguntas, todo el sistema cambiaría. 

¿Por qué? 

Primero que todo, porque  memorizar ya no sería tan importante porque tendrías acceso a toda la información en Internet. Lo que tendrías que saber es cómo buscar la información, leerla y entenderla. Afortunadamente en el examen puedes trabajar en grupo, entonces juntos lo podrían entender más rápidamente y a leer mejor.  

Segundo, como hoy en día nadie sabe si hay agua líquida en Marte entonces no encontrarán una única respuesta en la búsqueda, sino que posiblemente encontrarán otras personas que se hacen la misma pregunta o preguntas similares y lo que ellas han podido investigar y sus métodos para hacerlo. Esto es, aplicar aquello que ya se entiende para buscar sugerir una hipótesis y luego analizar la aplicación de ese conocimiento. Por ejemplo, en lo que distintos dispositivos enviados a Marte o que analizan Marte desde lejos y sus métodos de recolección de datos, junto con las teorías que lo soportan, nos dicen. 

Tercero, en la conversación con el grupo sobre lo encontrado sin duda habrá respuestas diversas y por qué no, contradictorias. Entonces será importante evaluarlas y decidir cuál es la más sólida o convincente y por qué. Lo interesante de este momento no es quien logra convencer a quién, sino que muchas más preguntas surgen en esta conversación y por tanto, se sigue profundizando en la búsqueda y el entendimiento de la información. 

Quién sabe, quizá con el tiempo de examen suficiente, puedas a tus 12 años, con tus compañeros y el Internet, inventar una manera de verificar si hay agua líquida en Marte. 

El único problema parece ser el tiempo. Un examen no puede ser infinitamente largo. Pregúntale a alguien que haya hecho un doctorado o que tenga un oficio de artesano: eso se demora, a veces agota, y solo se aprende probando, repitiendo y profundizando. 

Entonces ¿qué mide él examinador?

Con seguridad ya no va a medir si tienes la respuesta correcta o no (recuerda, que no hay respuesta). 

A mí se me ocurren varias ideas. Que mida: 

  1. ¿Qué tan lejos llegaste en tus entendimientos e ideas?
    ¿De qué complejidad de conceptos lograste aprehender? 
  2. ¿Qué tan claramente te expresaste? ¿Qué tan bien escuchaste?
  3. ¿Qué tan bien trabajas en grupo? ¿Qué tan buen eres negociando y buscando acuerdos?
  4. ¿Qué tanta ayuda pediste a tu profesor? ¿Qué tanto aportaste en resolver los problemas entre compañeros?
  5. ¿Qué tan interesado estabas? ¿Qué tanto te gustó la solución a la que llegaron?
  6. ¿Qué emergió? ¿Qué cosas nuevas viviste?
  7. ¿Qué tan bien usaste el Internet? ¿Qué cosas nuevas hiciste que no habías hecho antes con el computador?

En pocas palabras, ¿Qué aprendiste?

¿Cómo se mide eso? 

En primera medida, la profesora tendría que ser una gran observadora e intentar responder algunas de estas preguntas para todos los estudiantes. Con 40 estudiantes puede ser complejo, pero quizás con práctica se logra. Pero también te podrían preguntar a tí directamente y tú responder las preguntas. Y por qué no, a tus compañeros.

O ¿quizá no sea necesario calificar a cada uno? Si examinamos en grupo, ¿evaluamos al grupo? ¿Es esa la unidad mínima? ¿Qué le hace eso al sistema educativo y al mundo laboral? Quizás ya no contrataría a personas por lo que saben hacer individualmente sino lo que saben hacer juntos. La teoría de sistemas nos dice que el todo es más que la suma de las partes. Es posible que Einstein no haya podido lograr lo que logró sino fuera por todo su entorno.  Quizás eso sea lo que el mundo productivo necesita hoy. De lo que se trata el futuro del trabajo. Pero bueno, ahí ya me fuí un poco lejos. 

Volvamos

Sugata Mitra (2020) sugiere que lo que debemos evaluar son las 3 C’s: Comprensión, Comunicación y Computación - en el sentido de calcular, considerar o estimar - a nivel de lo que los estudiantes pueden hacer. Lo plantea así: 

“Comprensión:

1. Responder preguntas sobre un tema.
2. Aplicar los conocimientos de un tema, adquiridos en cualquier lugar y en cualquier momento, para resolver un problema.
3. Aplicar el conocimiento de un tema para crear algo.

Comunicación:

1. Explicar un área de conocimiento o tema a otra persona.
2. Describir lo que se puede hacer con los conocimientos o habilidades adquiridos.
3. Dirigir a otra persona para que complete una tarea.
4. Hacer preguntas para adquirir conocimientos o habilidades.

Computación:

1. Búsqueda de contenido relevante en Internet.
2. Detectar diferentes puntos de vista.
3. Detectar prejuicios, desinformación o doctrina.
4. Usar tecnología apropiada para resolver un problema.
5. Comprender la publicidad, la hipérbole de marketing y las mentiras.

Parecen preguntas similares a las que planteo. No quiero refinarlas ahora, porque eso haría que no termine de escribir. Pero también tú las puedes imaginar.

En fin. ¿Qué tal suena ese tipo de evaluación?

Pongámoslo a prueba

En unos SOLEs que llevamos a cabo entre abril y junio de 2021, los estudiantes y niños nos dijeron: “No todos funcionamos igual: las diferencias son importantes y deben ser el centro de la experiencia académica, pedir a cada uno lo que puede dar y darle a cada uno lo que necesita.” Si la manera de examinar tiene que ver con resolver preguntas que no tienen respuesta en grupo y usando el Internet, cada estudiante podría explorar la pregunta por donde le interesa, negociar con los otros y llegar hasta puede con el apoyo de su grupo. ¡Chuleado!

Los profesores nos dijeron: “Los retos también son contextuales: La escuela debe responder a los retos del contexto del niño.” Las preguntas podrían surgir de los contextos específicos en los que están y cubrir diversas temáticas. Usualmente esas son las preguntas más interesantes y enganchadoras. Es más, las preguntas son los retos en sí mismos.  ¡Chuleado!

Los miembros de nuestra comunidad SOLE Colombia nos dijeron: “El saber es contextual: La brecha entre la educación en el campo y la ciudad está en pensar que necesitan saber lo mismo, casi siempre definido por los de la ciudad. Igualmente la conectividad y el acceso a dispositivos en el campo es mucho menor que en la ciudad.” Los exámenes estandarizados entonces pasarían a ser preguntas sin respuesta que vienen de distintos contextos. No todo el mundo tiene que responder las mismas, pero probablemente las mismas servirán para responderse en diversos contextos. Así, se podría comparar entre contextos y definir qué se necesita en cada uno. Con esto no quiero decir que en el campo no se pueden preguntar si hay agua líquida en Marte. Todo lo contrario. Creo que esta pregunta es interesante no importa dónde estés. ¡Chuleado!

Los estudiantes y niñ@s también nos pidieron que los adultos escuchemos sus ideas y nos pongamos a trabajar. Ellos quieren participar y ser escuchados. Tienen ideas sobre cómo quieren que la escuela funcione, quieren tener voz en la escuela, que existan realmente espacios de participación y que se escuchen las propuestas que tienen para ofrecer. Practicar sus derechos constitucionales desde la escuela. Si ellos participan en el sistema de evaluación imagina qué pasará con el sistema educativo. Parece que esta manera de evaluar no sólo lo permite, sino que lo invita. Solo imagina las preguntas sin respuesta que ellos podrían proponer. ¡Chuleado!

Personas de distintas organizaciones propusieron fomentar fortalezas personales:  “Objetivos de la escuela: fomentar el liderazgo, la investigación y la innovación. La innovación debe hacerse desde el propio contexto, debe venir de dentro y no de afuera, adaptando el conocimiento a los recursos disponibles en el lugar donde se aplica.” Esta manera de evaluar puede ser en sí la manera de evaluar el liderazgo, las habilidades de investigación y la innovación. Puedo profundizar en preguntas sobre estas habilidades en las que propuse medir arriba. ¡Chuleado!

Las mamás y los papás propusieron evaluación participativa y para cada uno: “La evaluación tiene que cambiar, ¿cómo hacemos para no estar pendiente de "pasar" las materias o tener "notas", sino de juzgar elementos de aprendizaje complejo? ¿Cómo sabemos si nuestros hijos están desarrollándose para ser mejores personas? ¿Cómo hacemos partícipes a los niños de su propia evaluación? La evaluación debe ser adaptada al contexto y al niño, no nos vale generalizar porque no todos los niños tienen que aprender lo mismo.” Mamás y papás, ¡gran idea! Esta es una manera. ¡Chuleado!

Los rectores, durante la pandemia, mencionaron que probaron muchas cosas y dicen ”¡Probemos y quedémonos con lo que sirve! Probar cosas de manera valiente, rebelde, autónoma y creativa, sin temer equivocarnos. Las escuelas tenemos la autonomía para decidir qué queremos hacer en nuestro Proyecto Educativo Institucional (PEI). No tengamos miedo a probar y equivocarnos y volver a probar algo distinto. Luego compartir lo que funcionó y lo que no funcionó a otros para motivar el cambio.” Pues a probar este sistema de evaluación porque tienen la autonomía para hacerlo. 

Adicionalmente, también enfatizaron que “Somos diferentes, hagámoslo saber. La diferencia es el potencial de cada estudiante que necesita una cosa y es posible dársela. Los espacios de debate y conversación deben ser permanentes, retroalimentados, efectivos para tomar decisiones y para hacer seguimiento.” Pues esta propuesta es precisamente inventar una nueva manera de evaluar basada en el debate y la conversación informada y permanente. ¡Pruébala!

¿Qué te hace sentir esta propuesta? ¿Qué preguntas te surgen?  Cuéntanos aquí: Construyamos el sistema de evaluación que queremos. Solo tienes que entrar en nuestro Loomio para participar.

Si quieres explorar más sobre los principales hallazgos que surgieron de la Gran Conversación sobre el futuro de la educación, liderada por SOLE Colombia y de la cual surge esta reflexión, visita Conversando el futuro de la educación y juega a con los datos.