SOLE en tierra de motilones

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El nombre de Cúcuta viene de la lengua motilón – barí, y significa “casa de duende”. Hoy la geografía que la enmarca evoca un lugar mágico donde estos esquivos seres muy posiblemente habitaron, o aún lo hacen.

Para llegar desde Ocaña se atraviesa la cordillera oriental. Entre riscos escarpados, profundos valles, cañadas inmensas y cañones desolados va recorriendo una delgada carretera la distancia que nos acerca cada vez más a Venezuela. En un pequeño carro naranja, con una abuela, su hijo y su nieta que van a Venezuela, viajamos recorriendo estos parajes majestuosos, hacia el oriente siempre buscando el lugar donde habitan los duendes. Y allí también nacieron, y nacen hoy grandes personajes, como el General Francisco de Paula Santander quién aquí llegó al mundo en 1782. Cúcuta también ha sido escenario de hechos históricos que determinaron el curso del país. Fue aquí donde en 1821 se llevó a cabo el Congreso de Cúcuta que dio inicio a La Gran Colombia, uniendo a Panamá, Colombia, Ecuador y Venezuela. Allí se proclamó la Constitución de Cúcuta, que rigió a esta nueva nación hasta su disolución en Ocaña en 1930.

Llegamos a la Biblioteca Pública , ubicada en el hermoso edificio del antiguo hospital San Juan de Dios. El terremoto de 1875 destruyó gran parte del edificio, y luego de reconstrucciones y abandonos, finalmente en 1998 se inicia la reforma final que conduce a la apertura en el 2000 de la Biblioteca Julio Pérez Ferrero.

Fuimos recibidos muy cálidamente, y conducidos a la sala TIC, un muy agradable salón dotado de múltiples tabletas, cómodos asientos y mesas, y un proyector interactivo fantástico. Gloria Amparo Velandia, Johana Hernandez, y varios compañeros del equipo de la biblioteca, y otras bibliotecas de la ciudad, nos recibieron para llevar a cabo la sesión de inspiración SOLE. Fue muy interesante y dinámico el ejercicio con un equipo tan comprometido.

Después de compartir la filosofía detras de SOLE, y diversas historias personales que evidencian los momentos que gatillan dinámicas de aprendizaje emergente, y luego de exponer los pasos para llevar a cabo la metodología, estábamos listos para llevar a cabo la sesión con usuarios de la biblioteca.

Un diverso grupo de asistentes llenaron la sala, compuesto por adultos mayores, jóvenes adolescentes, y personal de las bibliotecas. La nueva embajadora SOLE de Cúcuta, con gran desenvoltura recibió a los asistentes, explicó las reglas, y narrando una historia que cautivó la atención de todos, planteó la pregunta: ¿ Por qué, a los cucuteños, nos dicen motilones?

Los grupos se organizaron por su cuenta, aprovechando la diversidad contenida en el salón, y se dieron a la tarea de buscar la respuesta. El silencio fue paulatinamente tornándose en conversaciones, y luego de un tiempo, en discusiones; estaba muy animado el intercambio de información. También la rigidez se transformaba en movimiento, nos aproximábamos al aparente caos del cual Sugata Mitra habla. Los procesos de educación pueden asemejarse, según él, a los estados del agua. Sólida cuando es hielo, es rígida. En estado gaseoso sus partículas vuelan en desorden, Y líquida, en esa frontera entre la quietud y el desorden total, es en el estado en el que más flujo existe, es allí cuando más información se transmite. Así mismo opera la educación, en ese estado de aparente desorden, ordenado, que se logra con los SOLEs, el intercambio de información se maximiza.

Llegó el momento de compartir sus respuestas. En el tablero interactivo veíamos la colorida interpretación de lo que debía ser un Motilón. Grupo por grupo fueron narrando sus hallazgos. Cada respuesta contenía elementos que aportaban a las anteriores. Mucho se habló de herencia, de tradición, de rasgos e identidad cultural. Cada exposición iba acalorando la discusión, había quienes no se identificaban con la descendencia indígena, para otros era motivo de orgullo. Hasta historias de extraterrestres explicaban el nombre motilón, otros hacían referencia a la inquisición, o al peluquiado de totumo.

 

Con muchas más preguntas que respuestas, y un interés muy activo de los participantes despedimos la sesión. Integrantes de las bibliotecas nos manifestaron su interés en seguir replicando los SOLEs dentro de los programas que manejan. La encargada de las Juventudes Literarias vió a SOLE como un gran aliado para dinamizar sus actividades. Propuso realizar sesiones, combinando el trabajo con libros y la investigación de su contexto, mediante el uso de las TIC en espacios de construcción autogobernada de conocimiento colectivo.

Salimos muy emocionados, con la certeza de haber sembrado una semilla de cuyos frutos nos sorprenderemos.