Se puede vivir en la luna? SOLE en Socorro, Santander!

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Llegamos a Socorro después de atravesar el majestuoso Cañón del Chicamocha. A lo lejos se divisa un paisaje inmenso, y entre las nubes surgen picos de muchos tonos de rojos. La aridez del Chicamocha va tornándose en el verde del Cañón del Suárez, también enorme. Ser geógrafo en Colombia debe ser fascinante, antoja mucho conocer la historia que las formaciones rocosas parecen querer gritar.

El día estaba ya caliente cuando llegamos a la Biblioteca Bicentenario Antonia Santos. Al subir al taxi que desde el terminal de bus nos llevaría hasta allí creímos que se había extraviado, pues nos condujo hacia las afueras del pueblo, por entre un barrio residencial, dando un giro en una callecita. De repente el imponente edificio de la Biblioteca apareció entre los árboles. Y al entrar, el calor se había ido. Este moderno edificio bio climático utiliza los principios de la arquitectura pasiva para regular su temperatura sin consumo de energía. Un inmenso techo verde cubre la amplia construcción que fue inagurada hace dos años por el presidente Juan Manuel Santos, tataranieto de la prócer que inspiró el nombre de la biblioteca.

Norberto Toledo, el coordinador de la biblioteca nos recibió. Lo acompañaban Alexandra Vesga, Erizaldo Sierra, Rosalba Osorio y Yalexa Contreras, integrantes del equipo de trabajo de la institución. Con ellos inmediatamente iniciamos la sesión de inspiración. El espacio es fantástico para llevar a cabo talleres. Luminoso y amplio, con grandes mesones de trabajo, ideal para generar espacios de intercambio. Entre risas e interesantes discusiones realizamos los talleres de storyboard, y ¿Cómo lo sueñas? Luego instalamos los elementos del kit para enriquecer la experiencia SOLE, y estuvimos listos para llevar a cabo la sesión de acción: SOLE en práctica!!

Por la tarde, a la hora exacta, ya se agrupaban muchos niños a la entrada de la biblioteca, tenían muchas ganas de experimentar la sorpresa que les habían dicho se tenía preparada para ellos. Además del equipo de trabajo de la biblioteca nos acompañaban docentes de la Universidad Industrial de Santander (UIS), y de colegios de Socorro. También estaban presentes periodistas del canal local de televisión, y del periódico Vanguardia Liberal.

Cuando estaban todos preparados para la gran pregunta, después de enunciar las reglas SOLE, les presentamos la siguiente película:

 

Y luego, llegó el momento de contarles el misterio que investigarían el día de hoy: ¿Será que en la luna se puede vivir?

Por la altura del lugar y el efecto sonoro que genera se percibía en especial caótica esta sesión. Los niños y niñas corrían entre las mesas, y constantemente estaban viendo lo que los otros hacían. Hubo algunos momentos de discusión agresiva entre algunos participantes, pero siempre estuvo oportunamente la capitana disipando las diferencias. Llegaban a respuestas, y seguían buscando. Un niño chiquitico, el más pequeño de todos los presentes, a los veinte minutos tenía muy claro si se podía vivir en la luna, o en el sol:

Normalmente después de un rato, cuando creen haber llegado a respuestas satisfactorias, paulatinamente van trasladando su atención del computador a la cartelera. Que solo exista un juego de marcadores en el salón incentiva el intercambio de información, y así mismo ven como están decorando los otros grupos sus carteleras, y regresan a sus mesas con más ánimos de mejorarlas.

Al agotarse el tiempo de la investigación se organizó un gran círculo para llevar a cabo las presentaciones. Aquí volvió a sorprendernos la capitana, pues asumió su papel de moderadora y entrevistaba, con micrófono en mano, a los expositores. Les hacía preguntas mu interesantes cuando acababan de compartir lo que habían aprendido, incentivando aún más el análisis de sus descubrimientos.

Luego llegaron a un consenso acerca de la respuesta a su pregunta, y las entrevistas de la capitana habían generado varios nuevos interrogantes para futuros SOLEs. Estaban felices con sus carteleras, mostrándolas unos a los otros, y preguntaban ansiosos a los bibliotecarios la fecha de la siguiente sesión!! Había quedado encendida en ellos la chispa de la curiosidad, y una divertida forma de avivarla en grupo.