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SOLE en el Punto Vive Digital de Cúcuta

UN SUEÑO EN CÚCUTA1

El martes 15 de octubre a las 7:30 de la mañana comenzó una nueva aventura en Cúcuta, Norte de Santander. Andrés Lugo, el administrador del Punto Vive Digital PLUS Comfanorte, ubicado en una de las esquinas más congestionadas del centro de la ciudad, nos recibió de manera cordial. Supimos de entrada que la metodología SOLE implementada por el Ministerio de las TIC y la Fundación SOLE Colombia había encontrado un espacio donde sería bien recibida por la comunidad.

Catorce años atrás, el padre de Andrés acepto la propuesta de trasladarse desde Santa Marta hasta Cúcuta, con el objetivo de montar un restaurante de comida de mar. El restaurante tuvo una gran acogida y lo convirtió en uno de los más apetecidos de la ciudad. Años más tarde, Andrés comenzó a trabajar en el restaurante lavando los vasos del bar.

Fue durante esa época que Andrés empezó a sentir curiosidad por la parrilla del restaurante, miraba con atención como se hacían los diferentes cortes de carne, y cuales eran los términos de cocción que se utilizaban. Después de pasar un tiempo lavando vasos y platos, un día el parrillero se enfermo; el tiempo que Andrés había dedicado a observar por su propia curiosidad, le sirvió para hacerse cargo de la parrilla del restaurante a partir de ese momento.

Este relato surgió del taller de storyboard. Nuestro embajador recordó con orgullo el proceso que tuvo que vivir para aprender una de sus grandes pasiones. Algo que nunca olvido, y que hoy, comparte con sus amigos en los asados que hacen de vez en cuando los fines de semana.

Andrés es técnico en sistemas y realizó varios cursos de pedagogía en el SENA. Su actitud firme y echada para adelante propició un ambiente de efervescencia que activó de inmediato a todos los participantes del SOLE en la búsqueda de la gran pregunta del día: ¿Por qué un barco se hunde, y una persona no?3

En voz alta, Andrés animó a todos a buscar cualquier camino para encontrar respuestas. De inmediato todos se pusieron a trabajar. La red arrojó algunas hipótesis, pero los estudiantes no se limitaron a seguir lo primero que encontraron, al contrario, miraron todas las alternativas, y profundizaron sobre otros interrogantes que fueron surgiendo de ellos mismos.

El momento de la retroalimentación llegó.

Fue muy importante la actitud de nuestro embajador a la hora de escuchar cada una de las respuestas; él cuestionó e hizo nuevas preguntas que motivaron a los grupos a acercarse cada vez más a una posible respuesta. La manera en que cada estudiante respondió a cada uno de los interrogantes del embajador fue una experiencia muy positiva.

Al final todos estuvieron de acuerdo en que la gran pregunta debía ser reformulada: ¿porqué los barcos no se hunden? De esta manera se llegó a la conclusión de que los barcos no se hunden por la densidad que ejerce el agua.

El sueño de Andrés es que el PVD se convierta en un espacio diseñado especialmente para vivir y sentir el uso de las nuevas tecnologías. No me resulta extraño que dentro de unos años nos volvamos a encontrar con un nuevo PVD, administrado por Andrés Lugo, pues MinTIC le ha dado nuevas herramientas para que su comunidad se apropie de la tecnología a través del SOLE.