Entre Madrid y Cazuca: Belén nos cuenta su experiencia como “Abuelita”

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Por Belén Sevilla Morillo.

Me parecía una eternidad desde la última vez que tuve una sesión con los niños de la Fundación Tiempo de Juego, y es que de verdad lo era: desde abril no veía a los chicos. La última vez, fue en persona y me fui con tanta energía y tanto cariño de ahí, que sentí que estaba en mi casa.

Esta vez no fue diferente, al final la pantalla se convierte en una ventana por la que uno casi puede tocarse. Como otras veces, el sonido no funcionó, pero en realidad no nos hizo falta. Es asombrosa la capacidad del ser humano para comunicarse y en especial la de los niños, que disfrutan con cualquier tipo de comunicación y se adaptan a lo que hay con alegría y entusiasmo. Fue hermoso reconocer caras conocidas, que ellos también se acordaran de mí y darle la bienvenida a los nuevos miembros que se incorporan cada vez que me conecto con ellos.

El tema de hoy también era muy bonito. Hablamos de reciclaje y de cómo el color de las canecas o cubos de la basura nos ayudan a separar los desperdicios, para poder facilitar la tarea de las plantas de tratamiento de basura y los recicladores. Vimos también que, en otras partes del mundo, como en España, que es donde estoy yo, los colores cambian y hay que estar pendiente para no equivocarse.

 

Tengo que confesar que me ENCANTA lanzar alguna pregunta y que alguno de ellos salga disparado a otro computador a buscar la respuesta. Reconozco que han adquirido una tremenda habilidad, sobre todo los más mayores, para encontrar gusto en buscar la información y en saberse la respuesta. He visto enormes diferencias en cuanto a la actitud de los niños ahora que saben moverse en SOLE y los posibles usos de la tecnología, ahora que saben cómo preguntar a Google y encontrar la información que están buscando. Atrás quedaron las sesiones donde no podía apartarlos de las etiquetas y los emoticones, cuando se les notaba que estaban deseando terminar para ponerse a jugar algún videojuego… Esta vez se les notaba verdadero interés, organización, diligencia y concentración en lo que estaban haciendo. Creo que el equipo de Tiempo de Juego está haciendo una gran labor y yo veo los resultados, desde aquí mi más sincera enhorabuena porque el trabajo y evolución son más que evidentes.

Como siempre que se acaba la sesión, me quedo conmovida, impactada, enternecida y admirada de la actitud de los niños. Es una delicia verlos interactuar conmigo, sentir su cercanía a miles de kilómetros de distancia, divertirme con ellos y sentirme contagiada por su alegría y espontaneidad, por sus ganas de aprender y su entusiasmo, por el rebosante afecto con el que me honran cada vez que me conecto.

¡Gracias por esta experiencia!