De trenes a camaleones en Marsella

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A Marsella se llega por una carretera preciosa que va ondulante, acompañada de cafetales, por el lomo de una cordillera. A un lado se precipita el valle del Río Cauca, cuando deja de ser ancho entre las cordilleras oriental y central, y se profundiza en esta última, buscando por cientos de kilómetros el mar. Al otro lado se divisan los nevados, imponentes sobre el arrugado terreno sobre el cual, en las cimas, brotan pueblos y ciudades. De la plaza del pueblo, casi plana, se descuelgan o trepan las calles del pueblo. Hermosas construcciones de balcones, típicas de la región cafetera, coloridas, le dan un aire apacible y cálido a Marsella.

 

En el 2008 fue declarado el municipio más violento de Colombia. Las estadísticas atribuían a Marsella los muertos de gran parte del Valle del Cauca. Los cadáveres arrojados al río, paraban en una vereda, Beltrán, dónde el río decidía expulsarlos.

Conocimos la primera versión de esta historia cuando realizamos la sesión de inspiración en la Casa de La Cultura de Marsella. Esta absolutamente hermosa construcción, que albergó anteriormente un convento, hoy es el epicentro cultural de la región. Allí queda la Biblioteca Pública León de Greiff.

Al entrar inmediatamente se siente uno en un lugar muy especial. Vibrante y colorido, lleno de luz, amabilidad, conocimiento y servicio. Inicialmente ocupaba una habitación, y con el tiempo, y los maravillosos proyectos que desde allí se desarrollan, fue expandiéndose hasta ocupar todo un lado de la casa. Si siguen así, con ese empuje, emprendimiento y dedicación, no cabrán en toda la casa. Y de por sí ya no caben. Es una biblioteca, cómo su directora Adriana Grisala nos cuenta, de puertas para afuera. Visitan las 33 veredas del municipio, implementando distintos programas que generan procesos culturales en la ruralidad. Fue así que llegaron a Beltrán, el puerto de cadáveres anónimos sobre el río Cauca.

Motivados por desgarradoras historias de niños que han convivido con los muertos que el río ha llevado hasta su vereda transformado sus imaginarios y sueños. Una violencia grabada en su existencia, que se evidencia en los dibujos de los niños en los que aparecen constantemente masacres. Se propuso la biblioteca a cambiar la relación con la muerte, a través de los cuentos, y así con preciosas historias, como la de El Pato y La Muerte, de Wolf Erlbruch, generan espacios para hablar sobre la vida, y sobre la muerte, y así, conducir a dinámicas que saquen a la superficie sus percepciones y sentimientos, permitiendo transformarlos.

A la sesión de inspiración en la biblioteca, nos acompañaron, además de Adriana, otras profesoras de Marsella, y la policía de menores del pueblo. Así entre Adriana, Ángela, Leticia y Maria Helena recordaron historias sobre aprendizaje autónomo en sus vidas. María Helena compartió la graciosa historia de como aprendió a entabacar niños (práctica antes muy común de envolverlos en una cobija cuando eran muy pequeños), con un gato. Pudimos identificar todos los elementos del aprendizaje autónomo emergente, que serían puestos en práctica durante los SOLEs. Luego soñamos un espacio en la biblioteca en el que por medio del uso de las TIC la gente se conecte para cosas buenas, constructivamente compartiendo conocimiento y tiempo de calidad.

Terminamos una tarde repleta de historias y risas, agradecidos por la amabilidad y hospitalidad de los marselleses, con muchas historias más acerca de la tenacidad y vocación de los maestros, con el espacio preparado para la sesión SOLE que se llevaría a cabo el día siguiente.

Amanecimos temprano, y luego de un buen desayuno típico de estas tierras, Fernando en su jeep setenario, emprendió con nosotros el viaje hasta la vereda de la cual habíamos oído tanto el día anterior: Beltrán.

El jeep descendía por trochas entre los cafetales. Abajo veíamos un manto de nubes que cubría el fondo del valle. A los lados cada vez se cerraba más la vegetación sobre el camino. El jeep como un cucarrón se abrasaba al resbaloso suelo consecuencia de una noche de lluvia ininterrumpida. Fernando nos contaba historias mientras descendíamos. Paramos en una casa de bahreque que había sido comida por el monte, y nos dijo que le tomáramos una foto, para que nos acordáramos de ese lugar donde habían cortado en pedazos a un hombre, mientras nos mostraba indicándonos su índice el tamaño de los mismos.

Llegamos cruzando debajo de un antiguo puente de carrilera a un caserío en una planicie al lado del río. La antigua estación del tren, y los depósitos ferroviarios se habían convertido en casas compartidas. Otros hogares de bahreque se levantaban entre el frondoso verde de aquel lugar. Llegamos a la escuela veredal de Beltrán, y allí la profesora Alejandra Hernández concentrada dictaba su clase a todos los niños del caserío.

Alejandra nos invitó a pasar al salón. Bien ordenado, con la disposición en hexágonos de la Escuela Nueva de la que tanto habíamos oído, pero no habíamos tenido la oportunidad de presenciar en acción. Constantemente en las veredas nos encontramos estos pupitres trapezoidales, pero siempre eran utilizados de otra forma, o estaban arrumados sobre una pared. Los niños por grupos estaban trabajando en sus lecciones.

Luego de presentarnos, y de que los niños salieran para sus casas mientras realizábamos la sesión de inspiración, tuvimos tiempo para aprender sobre el modelo, en la práctica, de la Escuela Nueva. Alejandra nos contó acerca de los excelentes resultados que dicho modelo ha generado en el municipio, que obtuvo las mejores Pruebas Saber de Colombia mediante su implementación. Es un modelo en el cual los alumnos siguen guías de estudio por su cuenta, cada uno a su ritmo, bajo la mentoría del maestro que está disponible para solucionar interrogantes e incentivar la curiosidad. Se impulsa también la interacción de los alumnos quienes comparten sus resultados o apoyan a sus compañeros más pequeños. De esta forma una maestra puede trabajar con un grupo de alumnos de diversas ideas, dictando varias asignaturas a la vez. Las cartillas, no obstante, están desactualizadas. También son difíciles de conseguir para los maestros. Alejandra nos mostró algunas cartillas que pudo conseguir regaladas de un profesor amigo. Vimos que hay un potencial inmenso de sinergias entre la metodología de la Escuela Nueva y la de SOLE. Puede quizás esta unión actualizar los métodos de la Escuela Nueva, y permitir un vehículo de escalamiento a SOLE.

Quedamos de nuevo impresionados por la dedicación y sacrificio de estos maestros con su profesión. Alejandra nos contaba como dormía en la escuela cuando la acompañaba una señora del caserío, o de lo contrario dormía en la casa de la señora, pero nunca lo hacía sola. Rara vez sale de la escuela, solo cuando la invitan a alguna casa a almorzar, y regresa a terminar sus labores. Toda la tarde adelanta trabajo, organiza las lecciones, y hace tareas administrativas. Una vez a la semana sale al pueblo a visitar a su familia.

El Internet no funcionaba desde hace más de més y medio. Afortunadamente Jairo Ernesto Ramirez, quién desde el MinTic nos ha acompañado en la planeación y ejecución del proyecto SOLE, intercedió para recibir soporte y permitir la reconexión del kiosko. A la mitad de la sesión de inspiración recibimos una llamada de soporte, y un técnico nos colaboró para poner a funcionar el Internet. Pudimos conectar finalmente dos computadores. Los otros no tenían los drivers para conectarse a la red.

Organizamos el espacio y la sesión. Los niños agrupados sobre la puerta de la escuela cantaban y gritaban, querían entrar a ver que sorpresa les teníamos preparada. Se dispusieron cinco computadores para conformar los grupos, tres con la enciclopedia Encarta, y dos con conexión a Internet. La profesora los recibió y muy hábilmente los calmó, ya que llegaron muy alterados. Tenían mucha curiosidad por lo que pasaría. Después de explicarles las reglas SOLE y escoger a la capitana, se les expuso la gran pregunta: ¿ Cual es la historia de los trenes en Colombia, y porqué dejaron de venir? Ya los alumnos nos habían hablado de las marranitas, pequeños vagones impulsados por motocicletas que utilizaban los abandonados rieles del ferrocarril para conectar veredas a orillas del Cauca.

Empezaron los alumnos a investigar. Estaban muy inquietos. Podíamos observar que eran más agresivos entre ellos que otros niños en otras veredas, constantemente se peleaban y les costaba trabajo compartir. No habían tenido la oportunidad de buscar en Internet anteriormente, y al principio el no saber que hacer los desesperaba. Paulatinamente fueron organizándose, y las primeras respuestas empezaron a aparecer. Nos dimos cuenta que la enciclopedia Encarta no es un buen recurso para estas búsquedas. En este caso había algunas referencias a trenes europeos, pero no mucha información que los acercara a la gran pregunta del día. Los chiquitos veían los trenes, y los dibujaban en el papel. Los más grandes identificaron cuales computadores tenían Internet, y empezaron a buscar en ellos. La conexión estaba demasiado lenta, y debían esperar bastante para llegar a cualquier respuesta. Esto incrementaba los conflictos.

Sin embargo, detrás del aparente caos se estaban dando varios procesos. Aunque al principio les costar trabajo compartir, paulatinamente estaban logrando turnarse los colores. Al no encontrar respuestas en la Encarta, circulaban más fluidamente por el salón, compartiendo información. También refinaban sus preguntas, aunque no encontraran respuestas. Al no contar con interferencia por parte de los adultos presentes, con la colaboración del capitán se disipaban los conflictos. El espacio se estaba autoregulando, y la información fluyendo.

Al final cada grupo tenía su cartelera. Los más chiquitos habían dibujado trenes de colores. Los más grandes aportaron textos acerca de los trenes, y a lo último lograron consenso para las respuestas. Y sobre todo, muchas más preguntas surgieron: ¿ Por qué no se cae la luna? ¿ Por qué la leche sale blanca? ¿ Por qué los pájaros vuelan? ¿ Por qué el sol sale todos los días? ¿Por qué las abejas pican?

Las dinámicas que se presentaron, la generación colectiva de conocimiento, la moderación autónoma del espacio y las interacciones, y la realización de poder encontrar respuestas en grupo, y formular nuevas preguntas, dan sentido a la aplicación de SOLEs en estos contextos. Con el tiempo, iterando la metodología, y logrando una conexión a Internet más rápida, o una fuente alterna cómo la wikipedia, se irán desarrollando competencias cómo la tolerancia, comprensión de lectura, análisis de información, colaboración y liderazgo.

Fernando nos esperaba afuera de la escuela. Nos contó que el río estaba muy crecido, y que no había pescado nada para el almuerzo. El jeep emprendió el camino de regreso. Afortunadamente el sol había secado la trocha, y avanzábamos despacio pero seguros, de regreso a Marsella, trepando de las tierras de pastos y ganados, al mar de café y plátano.

Fue muy agradable regresar de nuevo a la Biblioteca, sentir la energía de ese espacio tan vibrante y acogedor. Adriana nos esperaba con una gran sonrisa. Las profesoras también habían llegado, y estaba todo dispuesto para el SOLE.

Los niños empezaron a llegar y se sentaron en la sala de lectura para niños de la Biblioteca. Adriana les presentó SOLE, y empezamos a indagar acerca de aquellas grandes preguntas que siempre habían tenido, y no habían podido responder. Al principio tímidos, luego empezaron a compartir sus inquietudes: ¿ Cómo se hacen los televisores, las tablets y los computadores? ¿ Porqué las culebras pican? ¿ Por qué llueve para abajo? ¿ Por qué las nubes no se caen?

Después de exponer las reglas, y escoger al capitán, llegó el momento de la gran pregunta!!! Adriana les contó un cuento, y luego les mostró un vídeo en la sala de cómputo acerca de un camaleón que cambiaba de color como de gafas. Había captado totalmente la atención de los niños. Todo estaba listo para la gran pregunta!! Y así, ya con la curiosidad despierta, una pregunta buena queda marcada y suscita movimiento y curiosidad: ¿ Cómo cambian de color los camaleones?

Rápidamente se hicieron en grupos, y arrancaron a buscar en los computadores. Al principio se percibe mucho caos en las sesiones. Algunos no saben como buscar, otros van cambiando de grupo hasta sentirse bien en alguno. Las primeras preguntas arrojan resultados sobre los cuales no avanzan mucho, y el capitán corre de lado a lado, todo el mundo lo llama. Después de el primer momento de interacción y auto organización, paulatinamente van generando un orden propio. Tener solo unos colores para compartir incentiva el flujo de participantes por la sala, y así mismo el de información. Con el tiempo van llegando a respuestas concretas. Algunos copian sin entender, otros hacen lo mismo pero se dan cuenta de lo que no entienden y buscan de nuevo. Otros no llegan a ninguna respuesta, pero siguen tratando.

Los grupos de niños y niñas pequeños representan un reto grande. Son bastante inquietos y durante el inicio de las sesiones dan la impresión de estar desordenados. Pero si se observa con más detenimiento, este presunto caos controlado está generando múltiples interacciones, y en ellas el conocimiento fluye.

A lo último de la sesión todos los grupos habían hecho sus carteleras. Algunos ahondaron más que otros en sus investigaciones. Otros se preocuparon más por la estética de su cartelera. Grupo por grupo fueron pasando a exponer, y fue muy importante, luego de su charla, pedirles que volvieran a contar, en sus palabras, lo que habían expuesto. En ese momento se conecta la interpretación y el análisis, y se profundiza en el aprendizaje.

Como tesoro de la sesión, obtuvimos muchas más preguntas, que representan la chispa para encender nuevas curiosidades y procesos en el futuro. Salimos de Marsella agradecidos por tantas enseñanzas recibidas de educadores muy comprometidos. Sembramos con ellos SOLEs,  que cosecharán transformación en estas hermosas tierras.