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¿De dónde vienen los Umbras?

Belen de Umbría está rodeado de montañas frondosas, repletas de sembrados de todo tipo. Una colcha de parches  verdes de muchas tonalidades, y casitas enclavadas sobre las pendientes lomas. Para llegar a él desde Pereira, se baja hasta la última cola del Valle del Cauca, y hacia el sur, atravesando el río, se encuentra el Valle del Río Risaralda. Éste va trepando la cordillera occidental, serpenteando hacia climas más templados, y allí, sobre una terraza ondulada, descansa Belén de Umbría.

Es un pueblo con muchísimo movimiento. La plaza central está rodeada de jeeps Carpati repletos de sacos con todo tipo de cosechas. El comercio desde muy temprano está abierto, y el bullicio constante y alegre revela una próspera comarca. Su localización, sobre uno de los pasos hacia el pacífico, y la diversidad de sus pisos térmicos, determinan su importancia tanto en la producción agrícola, como en el comercio. Es ejemplo nacional de asociación en las cadenas productivas, y personas de Colombia, y del mundo, vienen a aprender de su modelo. Desde Belén de Umbría, hacia el occidente, pasando por Mistrató, muy rápidamente se llega a la cumbre de la cordillera occidental, y desde allí descienden las selvas hacia el Chocó. En estas cimas nace el Rio San Juan. Y desde las profundos valles van subiendo jeeps cargados hasta el techo de sacos con alimentos e indígenas embera chamí.

Natalia Andrea Villegas, bibliotecaria de la Biblioteca Pública Confamiliar de Belén de Umbría, estudió sistemas y se involucró con la institución al hacer sus prácticas sociales enseñando distintos programas a los usuarios. Al terminar sus estudios se vinculó permanentemente a la biblioteca y desde entonces ha promovido con éxito diversos programas revitalizando el espacio y las relaciones con la comunidad. Nos acompañó también Luis Mario Osorno Álvarez, quien trabaja en la biblioteca. La calidez humana de estas tierras se ve reflejada en la forma como recibían a todos los usuarios que llegaban a solicitar diversos servicios. Con una sonrisa atendían oportunamente y guiaban las inquietudes de niños y adultos.

En la fase de inspiración, en el taller de storytelling, recordamos el momento en el que Natalia aprendió a comer con tenedor y cuchillo. Recordamos la curiosidad que encendió su curiosidad, la presión social que la motivó a aprender, a comer como lo hacían sus compañeritos de colegio. Luego perseverando, intentando repetidamente, logró aprender, y hasta el día de hoy recuerda como atesoró ese conocimiento. Reflexionamos acerca de la efectividad del aprendizaje motivado por la curiosidad, que perdura. Luego realizamos el taller ¿Cómo te lo Sueñas? Tanto Natalia como Luis Mario sueñan un espacio de encuentro comunitario donde el conocimiento se adquiera de forma divertida. Lo sueñan verde con árboles y prados, y lugares para practicar deportes. Un centro de conocimiento al que confluyan personas de todas las edades, familias en busca de conocimiento y diversión.

Empezaron a llegar varios adultos convocados para la sesión de SOLE. Los sábados se dictan cursos de sistemas a adultos del pueblo, y muchos de los alumnos de estos llegaban con curiosidad. El espacio ya lo encontraban diferente, los elementos del kit estaban dispuestos sobre las paredes. También algunos niños llegaron con los adultos. Teníamos asistentes desde los diez años de edad, hasta pasados los sesenta.

Natalia muy apersonada como nueva embajadora SOLE les presentó el proyecto. Les explicó las reglas, y los organizó en grupos de a cinco, en todos había niños y adultos. En Belén de Umbría se va a celebrar la próxima semana el Festival de la Memoria Indígena, y la gran pregunta que se escogió estaba conectada con las festividades, y con el nombre del pueblo, adquirido del grupo indígena que habitaba la región a la llegada de los españoles:

¿ Quienes son, y donde están, los Umbras?

Es fascinante ver como interactúan niños y adultos con una curiosidad en común. Nos recuerda a los momentos en los que hacemos algo que nunca hemos hecho todos juntos. Las jerarquías de conocimiento se disuelven, todos aprendices descubriendo en comunidad. Los niños demostrando su habilidad en Internet, guiando a los mayores en la búsqueda. Los adultos combinando lo que encontraban en Internet, con el conocimiento que ya tienen.

En comunidad construían las carteleras. Esto promueve la discusión de la información. No va directo de la pantalla a la cartelera, sino que se filtra en la conversación que sostienen. Orgánicamente se dividen las tareas entre los grupos, algunos van investigando, otros van dictando, otros pintando o escribiendo, y hay quienes circulan por el espacio indagando lo que los otros grupos van descubriendo.

Vemos que incentivar el flujo entre grupos es muy importante. De nuevo comprobamos que solo tener un grupo de marcadores ayuda a que vean lo que están haciendo los otros. Al comienzo mientras encuentran rumbo en la investigación están muy concentrados en la pantalla. Luego paulatinamente se van ocupando de transferir la información de la pantalla a la cartelera, pasando por la discusión. A lo último están muy concentrados en su presentación, y es en este momento en el que comienzan a ver lo que hacen los otros. Nuevas preguntas surgen al intercambiar conocimiento, regresan con colores, y con preguntas, y se revitaliza la búsqueda.

A lo último se organizó un círculo para compartir sus hallazgos. Todos querían comenzar. Y los resultados fueron impactantes. Descubrieron quienes eran los Umbras, pues algunos no lo sabían. Describieron también particularidades culturales de los antiguos habitantes de estas tierras, y empezaron a conectar esos rasgos culturales con los presentes hoy en día. De pronto un grupo dio una respuesta que dejó a muchos perplejos: Los Umbras somos todos nosotros, todos tenemos algo de Umbras, todos tenemos algo de indígenas.

Se acabó la ronda de respuestas, pero la discusión estaba más animada cada vez. Empezaron a cuestionarse el porqué del rechazo a los indígenas actuales, a los Embera Chamí que ven llegar al mercado, si realmente hacen parte de ellos. Indagaron acerca de el porqué del hermetismo de los Embera Chamí, preguntándose si tendría que ver con la discriminación a la que eran objeto, que perdía sentido al identificarse con ellos. Otros ilustraron con ejemplos la discriminación hacia los Embera Chamí, muchos padres de familia cambiaban a sus hijos de curso al enterarse de que algún indígena hacía parte de la clase. Otros niños les pegaban. Se preguntaban porqué tanto anhelo a ser extranjeros, de aprender idiomas de afuera como el ingles y el francés, en vez de conocer las lenguas de su tierra.

A lo último, muchas más preguntas que respuestas. Y una reflexión profunda acerca de su identidad. Para próximos SOLEs propusieron otras grandes preguntas: ¿ Cuál es el orígen de la descendencia indígena, el árbol genealógico de las culturas indígenas? ¿ De dónde viene el machismo? ¿Dónde quedaron las riquezas de los indígenas? ¿Por qué no valoramos nuestro origen? ¿Por qué añoramos lo de afuera, y no lo de acá?

El tiempo del SOLE se agotó, y los asistentes seguían discutiendo, la semilla de la curiosidad había quedado sembrada. Con sonrisas salieron de la biblioteca, aportando ideas para SOLEs que integraran otro tipo de conocimiento, como la cocina. Se imaginaron un SOLE en el cual se preguntara acerca de los platos tradicionales de la región, y se respondiera…. cocinando… y comiendo!!!

Gracias a Natalia, la nueva embajadora SOLE, por organizar esta sesión tan enriquecedora: