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¿Cuál es la historia de los Embera Chami?

Pueblo Rico permanece cubierto de nubes gran parte del tiempo. En los días que pasamos allí hubo una constante neblina que lo cubría todo. En un momento bien temprano una mañana, de repente se disipó la niebla, y quedamos atónitos por los escarpados riscos que vigilan desde lo alto al pueblo. El cerro de Tatamá, imponente levantándose alto en el cielo. Dicen que es uno de los únicos páramos vírgenes que existen. Tan empinado e innaccesible es, que nadie ha estado allí arriba.

Saliendo hacia el Resguardo Unificado Embera Chamí, la carretera se descuelga por la vertiente occidental de la cordillera occidental. La humedad del pacífico asciende desde las selvas chocoanas y envuelve el bosque de niebla por el cual descendíamos por una carretera resbalosa. Al lado un imponente río que cada kilómetro aumentaba su caudal, el famoso San Juan que va a desembocar en uno de los más grandes deltas colombianos sobre el pacífico, con una cuenca navegable de mas de 180 kilómetros brindando vida y transporte a numerosos pueblos Embera que habitan a sus orillas.

Después de unas horas bajando por esta carretera, observando majestuosos bosques que se alzaban a ambos lados del río, el bus paró, el conductor nos indicó que habíamos llegado a nuestro destino. Al bajar un pequeño camino descendía hacia el río. Allí se encontraba Carlos Guataquí, perteneciente a la etnia Embera Chamí, esperándonos para llevarnos al Kiosko Vive Digital de su comunidad.

Atravesamos un puente colgante de madera, con el vértigo de caminar esquivando espacios entre las tablas con el San Juan rugiente a toda velocidad a pocos metros de nosotros. Al otro lado del río estaba la comunidad Embera Chamí de Tordochake, compuesta por aproximadamente 90 personas, todos del mismo apellido. Nos contó Carlos que viven en asentamientos familiares, cuando alguien se va a casar, sale a otra comunidad a buscar esposo o esposa.

Llegamos al Kiosko Vive Digital, y arrancamos la sesión de inspiración con Carlos y algunos jóvenes de la comunidad que entraban a ver lo que sucedía. Iniciamos con el taller de contar cuentos, en el cual los participantes recuerdan una situación en la cual aprendieron algo por ellos mismos. Carlos empezó a narrarnos como inventaba juegos. Una vez de chiquito lo llevaron a un pueblo y vio una carreta. Cuando regresó a su comunidad, con madera, se inventó la suya, de dos llantas y una bara para sentar amiguitos, o transportar agua. Fue tan bueno su invento que aún hoy, en las comunidades, los niños construyen carretas como la suya. También se inventó un balancín para jugar con sus compañeros. Confesó que es un juego bastante peligroso, los niños pueden descalabrarse o romperse los pies, pero aún se pueden ver por ahí funcionando. Reflexionamos sobre lo que sintieron cuando aprendieron por su cuenta, también acerca de la curiosidad que motiva esos procesos, e hicimos un paralelo con la metodología de SOLE, que se nutre de las ganas de resolver una pregunta que realmente nos interesa.

Nos contó como había sido su educación. Hubo sacerdotes enseñando en varias comunidades Embera. Sus métodos eran feroces, les pegaban a los niños, los trataban mal y constantemente los regañaban. En esa época ellos hablaban poquito español, y eso los hacía merecedores de buenos golpes. Luego llegaron las monjas de la madre Laura (hoy en día Santa Laura) y los métodos cambiaron bastante, eran mucho mas suaves con ellos, y así, aprendían más.

Una vez llegó un profesor a enseñarles mecanografía. Llegó con una máquina de escribir, y les dijo que para aprender, debían construir un modelo ellos mismos. Rápidamente hicieron una reproducción de la máquina en barro, pero a las poquitas tecleadas, el barro se deformaba. Construyeron otro en madera, y ese si funcionó, podían practicar muchísimo, se divertían y aprendían.

Sueñan un espacio en el kiosko donde los niños, y los grandes, puedan volverse científicos. Donde todos puedan aprender utilizando los computadores. Donde la tecnología haga que todos sean iguales, mestizos, afrodescendientes, o indígenas. Hoy en día se están apropiando de su educación. Ya no la reciben desde afuera, sino que están frente al reto de construir la forma cómo educan a sus hijos. Así en el Colegio Etnoeducativo Embera Chami de Similito están organizando su propia educación, en su lengua, enseñando lo que creen es importante para sus hijos. Ven en el kiosko un lugar que puede apoyar este proceso, brindando conocimiento y conectándolos con otras instituciones que están en la misma misión.

Fuimos construyendo el espacio SOLE, con los niños recortando las piezas del letrero, y organizando el espacio para la sesión. Mientras tanto hablábamos para definir la gran pregunta. Nos contaban que los chontaduros ya no daban chontaduros, debido a las fumigaciones que afectaban la región. Daban una pepita chiquita que nadie se podía comer. En este momento vivían de la cosecha de Cacao, pero esta se acababa pronto y debían vivir de artesanías , y de las huertas caseras que cada familia cuidaba.Nos hablaban de como los mayores poseen mucho conocimiento, acerca de sus costumbres originarias. También gente de afuera, como el historiador Victor Zuluaga, conoce muchísimo sobre las costumbres ancestrales.

 

Y así hablando surgió la gran pregunta: ¿ Cuál es la historia, el origen de los Embera?

Terminamos la sesión de inspiración y salió Carlos a buscar a los jóvenes para la sesión. Ese día la comunidad estaba casi desierta pues en el pueblo estaban dando subsidios de Familias en Acción. Aún así, a los pocos minutos regresó con cuatro integrantes para hacer un SOLE con el computador del Kiosko.

Esta sesión fue bastante particular por varios motivos. La dejamos fluir, siguiendo la filosofía SOLE de permitir la auto organización de los espacios y las dinámicas. Si bien habíamos transferido la metodología, Carlos inmediatamente adoptó lo que consideró pertinente y adecuado en su contexto. Así simplificó bastante el preámbulo, dio unas instrucciones básicas sin ceñirse a las reglas, y permitió que fluyera libremente la sesión. Nos pareció maravillosa la forma como en el acto apropió lo que realmente tenía funcionalidad para lo sesión, lo práctico.

Entre todos arrancaron a investigar acerca de la gran pregunta. Orgánicamente se dividieron el trabajo. Un joven frente al computador buscaba información. Otro muchacho la dictaba. Carlos la filtraba y la consignaba en la cartelera. Cuando alguna información no coincidía con lo propio de los Embera lo decía, y la rechazaba. Y un niño pintaba lo que los grandes estaban hablando.

Después de media hora de trabajo tenían dos carteleras que consignaban diferentes particularidades culturales de los Embera Chamí. Nos hablaron de la distinción étnica entre los grupos que habitan las riveras del Rio Atrato, y quienes lo hacen al pié del Rio San Juan. Ésto porque provienen de linajes diferentes. También consignaron elementos de su cultura, incluyendo alimentación, economía, y vivienda.

Discutían el porqué del cambio de la vivienda tradicional, el tambo, a la vivienda actual. Se preguntaron el porqué de este cambio en la cultura. Y acordaron que esta era una buena pregunta para siguientes sesiones. También hablaron acerca de las plantas medicinales. En el pasado ninguna persona de la comunidad acudía a un médico, existían los jai banás, médicos tradicionales, que curaban cualquier enfermedad. Mucho de este conocimiento se ha perdido, pero aún quedan algunos conocedores de esta antiquísima tradición. Acordaron que en otra sesión indagarían más acerca de las plantas medicinales que anteriormente se utilizaban. Quedaron también con ganas de investigar mas acerca del baile tradicional, la comida típica, y el cambio en costumbres hacia lo moderno.


A lo último Carlos nos manifestó lo importante de generar un espacio así. Generando actividades de este tipo se unen jóvenes y viejos, y sobre todo, se establecen puntos de encuentro entre lo ancestral y tradicional y el futuro. Que pasaría si esta nueva tecnología se pone al servicio de rescatar los elementos tradicionales? Si en vez de alejar a los jóvenes de sus raíces, encuentran en su uso formas para resaltarla, registrarla, y revitalizarla?