¿Cómo es ser una abuelita de la nube?

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Por Maryam Tertel.

¿Cómo es ser una abuelita de la nube? Creo que si le preguntáramos a cada granny, no nos podrían dar una sola respuesta, sino tantas respuestas como experiencias y vivencias entre grannies y niños existen.

Hace unos días, yo también pude vivir lo mágico que puede ser convertirse en abuelita; encontré así algunas respuestas y también nuevas preguntas.

Toda esta emocionante aventura comenzó con un grupo de chicos curiosos por saber qué pasaba al otro lado de la pantalla. Aunque la conexión a internet no funcionó como esperábamos, fue maravilloso hablar y encontrar la riqueza de las pequeñas historias que me contaban los niños y entender su curiosidad escuchando las preguntas que hacían.

Tuvimos un primer momento en que pudimos vernos y ahí descubrí varias caras mirando y saludándome, luego, aunque yo no los podía ver, seguimos conversando. Mientras tuve que concentrarme un poco más para poder entender los nombres y las diferentes voces de los niños que discutían entre sí quién era el próximo en contar o preguntar algo, no tuve que hacer mayor esfuerzo para que ellos se interesaran y acercaran a preguntar; tampoco tuve que hacer mucho para que encontraran una manera en la que cada uno pudiera decir algo.

Empezaron preguntando dónde estaba yo, qué estaba haciendo y cómo era dónde yo estaba. Como ellos sí me podían ver, me pidieron que les mostrara un poco de mi casa. Descubrieron plantas, cuadros y otras cosas que les parecieron familiares. También encontraron una foto en la pared de la Sierra Nevada de Santa Marta y cuando vieron el río en la foto, empezaron a contar sus propias historias. Uno de los niños me contó que había estado navegando en un “mar” en el Tolima donde había una playa con arena y piedritas, otro chico me contó emocionado cómo aprendió a nadar en un río a los 10 años. Atrás se oían otras voces, una de las niñas trataba de organizar a los demás, otros decían “ahora es mi turno, yo no le he hecho mi pregunta todavía”.

Aunque el tiempo fue corto y había otros niños que querían contarme sus propias historias y conocer las mías, creo que al compartir esos pequeños pedacitos de vida logramos conocernos un poco más para seguir aprendiendo unos de otros.

Sé que juntos seguiremos explorando lo que es ser una abuelita de la nube, pero también sé que es una lindísima experiencia que nos permite descubrir, de la mano de los niños, nuevas historias que nos llevarán a nuevas respuestas, y por qué no, a nuevas preguntas que nos permitan seguir explorando muchas nuevas aventuras.